El porno español es solidario

Aunque pueda parecer que la industria pornográfica es banal y solo busca acumular riqueza, no es así. La pornografía española hace una labor social ayudando a todas aquellas personas que, por una razón o por otra, no tienen la posibilidad de llevar a cabo una vida sexual plena y placentera, de manera que tienen que recurrir a alternativas para que eso no les afecte negativamente en su día a día.

También hay enfermos que recurren al dr porno español para tratar sus adicciones o enfermedades, puesto que si se canaliza de manera correcta, los materiales eróticos pueden sentar muy bien e incluso sanar. Simplemente hay que darle una vuelta de tuerca y recurrir a las mejores páginas con este tipo de contenidos, ya que es cierto que no todo el monte es orégano y, como en cualquier sector, hay un poco de todo.

Mala prensa pero buenas intenciones

El gran arraigo del cristianismo más tradicional en España ha supuesto que durante siglos se haya visto la sexualidad bajo un prisma diferente al de la realidad. Los más conservadores afirman que el sexo fuera del matrimonio o sin fines reproductivos no tiene razón de ser, de manera que la presentación de las relaciones sexuales como una actividad recreativa está fuera de toda concepción católica. Luego es cierto que surgen escándalos dentro de la propia Iglesia que ponen en entredicho esa supuesta moral de las instituciones religiosas, e incluso se llega a atacar la integridad física de los niños indefensos.

Lo cierto es que la pornografía se puede reconducir hacia un camino en el que tenga sentido no solo como alivio para aquellas personas que quieren canalizar su sexualidad de esta manera, sino que si nos vamos a la raíz del proceso creativo, se le puede imprimir un fin didáctico al material erótico, más allá de la función que tenga la escena en sí misma. Cada vez hay más avances en términos de métodos de educación para otras asignaturas, de manera que no hay razón para pensar que se debe seguir impartiendo la educación sexual con los mismos instrumentos que hace medio siglo.

Una manera de ayudar sería utilizar el porno con aquellas personas que en el pasado han tenido problemas con el sexo. Se me vienen a la cabeza dos grandes grupos: las personas que han cometido algún tipo de delito sexual y quienes tienen una adicción al sexo. Si bien no quiero mezclarlos y decir que funcionan de la misma manera, sí que es verdad que en la pornografía podemos encontrar un punto en común con el que trabajar para manejar sus problemas del pasado. Del mismo modo que al adicto a las drogas se le administra metadona, un consumo guiado de pornografía podría ser el elemento clave para proporcionar a estas personas una vida mejor.

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